¿Sabés qué información de tu empresa se está pegando en un chat?
No hace falta que alguien descargue una base de datos completa.
Basta con copiar el fragmento que necesita para resolver algo.
Una consulta.
Una parte de un contrato.
Código con reglas del negocio.
Un error acompañado de datos reales.
Se pega porque la herramienta ayuda. Porque responde rápido. Porque nadie explicó dónde estaba el límite.
Pero desde ese momento la empresa puede dejar de saber dónde quedó esa información, cómo será utilizada y quién puede verla después.
Esto no se resuelve únicamente bloqueando herramientas.
Primero hay que entender qué está haciendo la gente y por qué.
Después se pueden definir tres cosas concretas:
Qué información nunca debe salir.
Qué herramientas están autorizadas.
Y qué usos requieren revisión.
La seguridad empieza antes del control técnico.
Empieza haciendo visible el trabajo real.
