Al cerrar el año siempre aparece la pregunta: ¿qué viene para el software?

No creo que la respuesta esté en una lista de herramientas. Me interesa mirar qué problema vale la pena resolver mejor y cómo cambia el trabajo cuando aparecen nuevas capacidades.

Una organización no cambia solo por incorporar tecnología. Cambia cuando revisa cómo se decide, cómo fluye el trabajo y qué responsabilidad conserva cada persona.

Para el próximo año quiero seguir pensando en esa relación entre software, inteligencia artificial y trabajo real. Sin perseguir cada novedad, pero tampoco descartarla antes de entender qué puede habilitar.

No tengo una predicción de producto. Tengo una pregunta que quiero llevar conmigo: ¿qué podríamos hacer mejor si rediseñamos el trabajo y no solo añadimos herramientas?